Educación Superior, más allá de lo presencial. Anotaciones en un contexto de pandemia

Introducción

Los problemas sociales se agolpan de manera compleja en México, es difícil obtener rutas por donde transitar para romper círculos viciosos. En el caso de la Educación no es la excepción, abordar la temática nos lleva a varias dimensiones, en este esfuerzo el documento está divido en tres partes:

Primero, se analiza la situación de la educación en Puebla, apreciando que la instrucción formal presenta un rezago en los indicadores básicos; pero de manera especial, un desfase creciente respecto de una sociedad que reclama habilidades o conocimientos dinámicos y cambiantes.

Segundo, con relación a la Educación Superior se destaca la falta de cobertura al no llegar al 40%, esto implica una deuda social grave, que en buena parte se explica por los altos costos involucrados.

Tercero, ante este panorama se requiere de una política pública consistente que entienda la dimensión del problema y considere a la educación superior en línea como una opción con características que dan muchas oportunidades, pero también retos formidables. Esto sólo puede ser posible con un proceso de discusión y acercamiento con diversos actores sociales.

1.- La educación institucional: retraso y desfase

La educación entendida como instrucción formal ha tenido retos por demás complejos desde hace mucho tiempo. En un primer momento tienen que ver con los ámbitos tradicionales de cobertura, eficiencia terminal, calidad, para llegar hasta su propia pertinencia.

Esto quiere decir que no terminamos de mejorar en los conocimientos y habilidades básicas, ni en la deserción en el nivel medio superior, lo que es bastante serio. Además, estamos lejos de entender el tipo de educación que impulsamos, esto implicaría una discusión de cómo nos vemos como sociedad, los valores que defendemos y sobre todo de qué manera nos visualizamos en el mediano y largo plazo.

Estos retos son relativamente fáciles de entender, pero verdaderamente difícil de resolver, requieren recursos de lo más variados (humanos, económicos, tecnológicos, etc.) el diseño de un modelo educativo, voluntad política, participación social, sindicatos, dinámicas burocráticas y un largo etcétera.

En el caso de México y concretamente de Puebla, el panorama es de un atraso consistente, por ejemplo, la escolaridad promedio es de 8.5 años digamos secundaria incompleta, inferior a la media nacional. Lo que tampoco es un referente por seguir.

Casi una quinta parte de la población estatal está en rezago educativo, de nuevo superior a la media de la Federación. Eficiencia terminal y la cobertura están dentro de los rangos medios, en el primer caso se observa un decrecimiento constante que llega hasta el 74% en la educación media superior.  La cobertura de nuevo es decreciente hasta llegar al 84% en la educación media superior.

Pero, aquí me detengo: la cobertura en el nivel superior llega a un poco menos del 40%, esto es, ni la mitad de los que ingresan a bachiller o equivalente acceden al último nivel de escolaridad.

Esto es grave y tiene diversas explicaciones, los jóvenes pueden sentir que la educación no les dará algo valioso, por falta de medios (principalmente económicos), no superar un proceso de admisión, miedo a la inseguridad pública que evita cambiar de residencia, razones culturales, etc.

No se habla de cualquier tema. Es un asunto de la mayor relevancia, tanto el gobierno federal (Eje 2, Política Social) como local (Eje 4, Disminución de las desigualdades) valoran en sus planeaciones gubernamentales la importancia del tópico.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Agenda 2030, también se considera (Numeral 4) “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. 

Definitivamente no es necesario discutir mucho la situación educativa de Puebla y México, mucho menos la relevancia de este asunto, además considero que esto se puede hacer extensivo a la mayor parte de América Latina.

2.- La educación en línea en el nivel superior

Ante este mosaico, me dirijo a la Educación Superior. Una mínima parte de las escuelas son de este sector, concretamente en Puebla no llegan al 4%, la explicación es simple: las inversiones son cuantiosas, en promedio cada alumno de nivel superior requiere el doble de recursos que uno del nivel inmediato y cuatro veces con relación a la primaria.

Además, se requiere de docentes especializados, de otra forma se estarían impartiendo asignaturas por quienes no tienen el perfil, lo que lamentablemente sucede en la actualidad en mayor frecuencia de lo que se pudiera pensar.

Una escuela de este nivel también implica ponderar las necesidades regionales y la demanda educativa, las que no son siempre compatibles. Cobra sentido entonces la dificultad de generar una cobertura adecuada.

Viene entonces una pregunta evidente ¿Cómo resolver esta falta de educación superior inclusiva, equitativa y de calidad? De manera directa, diré que a través de la educación en línea.

Tiempo y espacio

Más allá de que la educación en línea es una tendencia mundial, me parece que debe atenerse a dos elementos que han sido limitantes durante toda la historia, me refiero al tiempo y al espacio.

Siempre ha sido un determinante el intervalo que me lleva ir de mi domicilio a la escuela, lo cual puede ser de lo más variable. Puede marcar la diferencia entre cursar o no una licenciatura o ingeniería.

La otra dimensión del tiempo es que mucha gente no puede estudiar porque tiene disponibilidad ciertos días y horarios que no son compatibles con las opciones educativas de interés.

El espacio lo relaciono con el hecho de dónde vivo, dónde trabajo y dónde estudio, estos elementos no alineados pueden ser un gran obstáculo. Lo que llevaría a hacer que esos territorios se encuentren en la misma localidad o por lo menos muy cercanos.

Pero existe otra dimensión espacial, un salón de clases tiene un cupo físico, ya sean 20, 50 o 100 lugares, pero definitivamente existen límites. Esto explica, entre otros factores, que ciertas universidades públicas no puedan aceptar más estudiantes.

Inversiones flexibles

Algo que tiene la Educación en línea es que puede disminuir los costos de inversión o hacerlos más dinámicos, me explico, la infraestructura tal cual de una universidad presencial puede verse afectada por muchas razones lo que haga inviable continuar con ciertas áreas o inclusive toda la escuela, lo que implicará que los recursos destinados prácticamente no puedan redirigirse.

En la educación en línea las inversiones pueden ser fuertes, pero se realizan en software, plataformas, contenidos, capacitación, equipo de cómputo, red de banda ancha, etc. La mayor parte se puede redireccionar o tiene uso diverso.

El otro punto destacable de la educación en línea es la reproducción de contenido que llega a valores cercanos a cero en costos e instantáneo en tiempo.

Tradicionalmente hemos visto como la compra de material puede ser un obstáculo para muchos estudiantes, principalmente por los costos, pero en ocasiones tiene que ver con el lugar de compra, la existencia de ejemplares y hasta los tiempos de distribución.

Claro, no todo es reproducción, también se requiere de exposición personalizada, asistencia educativa y técnica, seguimiento, etc. Pero está claro que ahí ser tiene una gran área de oportunidad.

Educación continua

De manera especial quisiera pensar en la educación continua, lo que es una necesidad y un derecho humano, por lo que he considerado el trabajo y la escuela como elementos asociados, más allá del posgrado común (especialidad, maestría y doctorado) cada vez más se requiere de certificaciones, diplomados, cursos, talleres, etc.

Debemos reconsiderar nuestra visión de la escuela, pensarla como un proceso dinámico para toda la vida. Aunque de ser así, nuestras necesidades en el nivel medio superior estarían creciendo exponencialmente, colapsando lo que ya estaba rebasado.

Las vertientes de la educación continua son muchas, existen historias de personas que no pudieron en su momento realizar los estudios con los que soñaron por las más diversas razones. Ahora se puede cumplir con ello, si se facilitan las condiciones de tiempo y espacio.

Es un lugar común hablar de analfabetas digitales, la necesidad de aprender idiomas, desaprender y aprender, desarrollo de habilidades y un terminable etcétera. Lo que sin duda representa dar condiciones para insertarse en las nuevas condiciones laborales y sociales.

Por otro lado, existen quienes tienen inquietudes nuevas y eso los lleva a buscar estudios de fotografía, literatura, marketing, moda, cocina, dirección de personal, finanzas y de nuevo un impresionante etcétera. Esto se puede mirar desde el complemento personal, la generación o mejora de negocios mediante recursos humanos con mayores capacidades y habilidades.

Pero la atención todas estas necesidades debe darse mediante servicios accesibles y de calidad. Además, se requiere del mayor reconocimiento de estos estudios, como pudiera ser un título universitario. Está claro que la educación en línea será un actor preponderante.

3.- Una política pública necesaria para la educación superior en línea

En este año de 2020 quedo de manifiesto que el futuro nos alcanzó todos sabíamos que la educación en línea era el futuro para bien o para mal, pero nos llegó como un presente demoledor: es evidente la falta de capacitación, recursos, infraestructura y sobre todo la desigualdad social que lleva a un uso sumamente diferenciado de esta modalidad educativa.

No se puede olvidar que de manera consistente el medio rural y urbano reciben educación de diferente calidad. Lo que es una deuda histórica que debe saldarse lo más pronto posible, esta vía me parece que forma parte de ese compromiso.

Estoy convencido de que estas acciones no deben, no pueden, ser llevadas a cabo sólo por el gobierno, se requiere del concurso de diversos actores políticos nacionales e internacionales. Lo que implique una política pública en toda la extensión de la palabra partiendo de una necesidad social que requiere ser analizada y ponderada para dar una respuesta factible que sea socialmente rentable, en donde se especifiquen recursos, procedimientos y evaluaciones para darle certeza y confianza a la sociedad que se involucra de diversas maneras.

De manera concreta, las inversiones deben darse en:

  • Infraestructura de banda ancha y salas multimedia públicas.
  • Subsidio y financiamiento individual o grupal de equipos de cómputo y acceso a internet.
  • Curación y elaboración de contenidos.
  • Capacitación para docentes, estudiantes y público interesado.
  • Incentivos al sector educativo, sociedad civil y a la iniciativa privada.

Calidad y transparencia

El cuestionamiento más serio que he visto frente a la educación en línea tiene que ver con su calidad, casi de inmediato se asocian los términos de manera negativa y lo que debe entenderse es que se trata de una modalidad con características especiales que da oportunidades y retos, nada más y nada menos.

La calidad, por tanto, debe ser referencia de este tipo de educación, lo que implica contenidos, docentes y seguimiento, en un primer momento. Aquí aparece una gran aliada que es la transparencia, se debe entender que esta educación permite el uso de plataformas que sean de acceso para amplios sectores de la población de tal manera que se puedan observar trabajos, presentaciones, defensas, etc.

Debe tenerse en cuenta que hay opciones académicas mucho más propicias que otras, algunas seguramente tendrán que esperar, otras tendrían que dar en modalidad mixta, unas más tendrán requerimientos específicos a cumplir, etc.

Todo este esfuerzo necesita de instrumentos, normativos, administrativos y operativos, por decir lo menos, es un mundo de trabajo que pone a prueba la visión de que una política pública en esta área tiene un saldo sumamente positivo en viabilidad y rentabilidad social.

Pero sobre todo pone a prueba la visión del gobierno y la sociedad para aportar a medidas que rompan los círculos viciosos de la desigualdad y de la pobreza, sabiendo que no todo tiene que ver con educación, pero si una parte relevante.

Se podrá decir que nunca se ha tenido dinero y ahora menos en medio de una pandemia; es cierto, por eso se requiere pensar bien a dónde se van a dirigir los recursos escasos, me parece que esta es una excelente opción.

Este gobierno, el pasado y el que vienen privilegiarán unos aspectos sobre otros, lo que me lleva a la convicción de que el elemento fundamental para que lo plateado prospere es la voluntad política.

Muchas gracias.

Nota: Este artículo procede de mi participación en el Ciclo de conferencias 2020 Hacia una nueva conciencia. Organizado por el Instituto de Administración Pública – Puebla y el Congreso del Estado. Julio 2020

Todos los datos a menos que se indique lo contrario están tomados del Plan Estatal de Desarrollo, Puebla. 2019-2024.