Si todos decimos que el federalismo es lo mejor, ¿por qué terminamos casi siempre en el centralismo?
¿Acaso no es mejor que las decisiones públicas se tomen en el ámbito más cercano de afectación?
¿Buscamos la mayor interacción posible entre gobierno y sociedad?
Pero el federalismo no termina de implementarse ¿Qué falla?
Hagamos un poco de historia
México ha sido un país centralista con apariencia federalista y el ámbito electoral no es la excepción. Todos hablamos de las bondades del federalismo, pero pareciera que hay una necesidad centralista. En algún momento fue el miedo a la fragmentación, después fue el deseo de control, en algunos momentos se justifica en la eficacia de un gobierno nacional.
La historia de este país da cuenta de esa paradoja, desde la Constitución de 1824 (CNDH, s/f), la federación ha significado toda una narrativa histórica y cultural. Pero en el momento de hacerse realidad se presentan los inconvenientes; eso se puede ver en el ámbito fiscal, educativo, seguridad pública, etc.
Ante la reforma constitucional electoral de 2014 (TEPJF, s/f), las elecciones se han centralizado en el Instituto Nacional Electoral (INE). Situación que se agudiza ahora que las elecciones federales y locales se llevan al mismo tiempo (concurrentes).
Bajo esta situación es necesario analizar el papel que desempeñan los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) (Congreso de la Unión, 2018).
Tesis
Las ideas principales que sostengo son:
– El federalismo implica que entre más y en cercanía se tomen las decisiones es mejor.
– Los OPLE son inviables en las condiciones actuales.
– El camino para ellos es darles fortaleza mediante autonomía, labores crecientes y recursos adecuados.
– Aunque la tentación de algún sector es simplemente desaparecerlos. Eso es el espejismo del resultado fácil.
El federalismo en una historia cotidiana
Hagamos un símil, en una colonia o fraccionamiento se elige a un comité de vecinos, no obstante, en el cuerpo representativo se forman dos grupos:
- En el primero están los que tienen mejores condiciones, por diversas situaciones, lo que les permite más tiempo en las tareas vecinales, intervenciones más relevantes, mejor conocimiento de las dinámicas gubernamentales, etc.
- El grupo dos es un tanto disperso y heterogéneo, no tienen mucho tiempo disponible, aportan menos a las funciones del comité, conocen menos de las organizaciones, etc.
Aquí es necesario valorar hasta qué punto tiene sentido hacer un esfuerzo para que el grupo dos tenga un mejor desempeño. Inicialmente se puede pensar que simple y sencillamente hay que hacerlo, pero eso implica tiempo y recursos. Además, se duda de que el resultado será positivo.
Así, se prefiere tomarlos en cuenta lo mínimo, para no saturarlos, pero la labor y toma de decisiones la hace la fracción con las mejores condiciones. Lo grave es que estos vecinos del segundo grupo sí tienen potencial, o al menos eso sostengo.
Esto está pasando entre el INE y los OPLE.
El federalismo es lo mejor
Empecemos por el principio, las elecciones han tenido un recorrido por demás complejo, apenas si se puede hablar de ellas como ejercicio ciudadano en el siglo XIX; a finales de esa época, durante el Porfiriato, son más bien una ceremonia autoritaria.
En la primera mitad el siglo XX, los comicios sirven para justifican a quien tiene el poder militar; posteriormente, en palabras de Manuel Pérez Treviño: se sacrifica el derecho a votar libremente por el principio de no reelección (Carpizo, 2002:57); de alguna manera, habla de un país sin cultura política que necesita de arreglos elementales en la cúpula.
1988, un parteaguas, una elección con poca legitimidad y nace en 1990 el Instituto Federal Electoral (IFE), lo que ahora conocemos como INE, la organización de las elecciones recae en un organismo independiente, que deriva en una institución autónoma.
En las entidades federativas se busca una fórmula similar con resultados diversos, aunque con el nuevo papel de los ejecutivos estatales, los institutos locales electorales en buena medida son convertidos en ejecutores gubernamentales. Se llega a creer que las elecciones locales están comprometidas.
La solución en 2014 es simple: darle más atribuciones al nuevo INE. Asimismo, se quita poder a los gobernadores en la designación de los integrantes de los OPLE, siendo ya una atribución del Consejo General del INE (art. 44, g LGIPE). No obstante, los recursos para su funcionamiento los siguen aportando las entidades federativas, lo que nunca deja de lado las injerencias directas e indirectas.
El resultado en perspectiva es positivo, las elecciones federales gozan de legitimidad, con todos los asegunes que se quieran poner en una clase política y una sociedad con mucho por caminar en la cultura cívica.
El resultado federalista: tenemos unos organismos locales que tienen pocos recursos y atribuciones que con elecciones concurrentes expone crudamente la situación. Esto porque cuando las elecciones se daban por separado los organismos locales afrontaban sus comicios, pero ahora que se llevan al mismo tiempo tienen un papel secundario (Santiago, 2018: 73). En el artículo 41 constitucional fracción V, apartado B observamos las atribuciones del INE en elecciones concurrentes:
- Capacitación electoral, geografía electoral, padrón y lista de electores, ubicación de las casillas y designación de los funcionarios de mesas directivas.
Este primer grupo de funciones son la esencia de la relación con los ciudadanos.
- Programa de resultados preliminares; encuestas o sondeos de opinión; observación electoral; conteos rápidos; impresión de documentos y producción de materiales electorales.
Este segundo agrupamiento son elementos complementarios y administrativos que permiten darle certeza a las elecciones.
- La fiscalización de los ingresos y egresos de los partidos políticos y candidatos.
Finalmente, tenemos la relación con los actores políticos en competencia.
Como se puede observar lo que resta para los OPLE es mínimo, de acuerdo con el Apartado C de la misma disposición: Prerrogativas de los candidatos y partidos políticos, Educación cívica, Actos de Preparación de la jornada electoral, así como actividades complementarias para las elecciones locales.
Regresemos a nuestra historia de los vecinos que no se terminan de integrar al comité de la colonia. El problema es que hacen poco y se convierten en una incomodidad, quizá no cueste mucho mantenerlos a un lado, pero la pregunta obvia es: para qué. El punto es si esto es valioso y si no se pueden convertir en un problema mayor. ¿Vale la pena ese esfuerzo?
En este caso, necesito ser tajante, sí. Al menos si pensamos en que el federalismo es lo más adecuado como forma de organización en el ámbito gubernamental. Me parece que seguir sobrecargando al INE de labores es un peligro. También se equivoca, tiene presiones y se juegan intereses. Es lo más normal.
Las organizaciones entre más grandes más complejo se hace su accionar y adaptación a los cambios. Evidentemente estamos en un error, lo mejor es capacitar y motivar a los demás actores para que la labor sea más sencilla, pero sobre todo para que tenga sentido la colectividad, en nuestro caso se trata de la federación y de sus estados.
¿Y si no pueden?, ¿y si los gobernadores de nuevo interfieren? En este caso. No existe, no debiera existir un adulto que dirija a los infantes, eso es inadecuado por donde se le vea. Las entidades federativas deben asumir responsabilidades sobre sus autoridades electas. El principio es simple: hagamos las elecciones entre más, tomando decisiones cerca de donde se verán los resultados.
Sí, la democracia se consigue involucrando a la gran mayoría, generando capital social en términos de Robert Putnam eso es confianza, reciprocidad y redes (Urteaga, 2013). Las elecciones necesitan ser algo cercano a la ciudadanía. Atender a sus particularidades, recuperar sus fortalezas y darse con la mayor legitimidad posible.
El dilema entonces es entre la facilidad operativa que garantiza el INE y la necesidad de legitimidad ciudadana de un federalismo electoral.
Ruta para el fortalecimiento de los OPLE
- Hay que reconocer que lo mejor es un federalismo electoral. Es necesario debatir sobre la trascendencia y aplicación de este.
- Establecer criterios mínimos de financiamiento para los OPLE, para que sea un referente.
- Con base en el punto anterior, definir una asignación presupuestal constitucional, como la tienen los partidos políticos que permita una autonomía efectiva.
- Impulsar el servicio profesional electoral en las entidades federativas. Las ventajas ya se han mostrado en el propio INE, pero también en otros ámbitos como la Secretaría de Relaciones Exteriores. Sin embargo, esto se enfrenta a los intereses de la clase política que lo ve como una limitante a lo que Weber llama el sistema por despojo (1919).
- Transferir atribuciones del INE a los OPLE, iniciando con las elecciones intermedias en las cuales sólo se escogen diputados federales y la mayoría de los cargos son estatales.
- La selección de los consejeros de los OPLE debe darse en una combinación de intervención estatal y del INE. Una parte puede hacer las ternas y la otra definir. Ya tenemos experiencias de cómo irlo haciendo mejor en ese tema.
- Se deben trasladar las funciones de asignación y monitoreo de tiempos en radio y televisión. Si bien es una parte más técnica, por eso la pongo en el tramo final.
Análisis, debate y decisiones demandan atención
Seguramente esto se llevaría aproximadamente dos periodos de elecciones: seis años. Sería una primera etapa de fortalecimiento de los OPLE, con la cual realizar una evaluación de resultados, definiendo áreas de oportunidad e inclusive redefiniendo objetivos.
En nuestra historia. Ayudemos a los vecinos y con ello a la colonia.
Sé que esto puede parecer complejo, lo es. En cualquier caso, siempre queda la opción de simplemente desaparecer a los OPLE que fue un tema ya debatido en la reforma 2014 (Vázquez, 2015: 303). No valoro que sea lo más adecuado, pero hasta eso, sería mejor que esta situación intermedia.
Como en cualquier asunto de trascendencia implica definición y costos. Es necesario asumir las responsabilidades, seguir esperando es innecesario, por decir lo menos.
La clase política tiene la palabra y los ciudadanos somos corresponsables.
Nota: Les dejo la versión original de la charla https://youtu.be/9n0IPTbQRl4
Fuentes
Congreso de la Unión (2018) “¿Qué son los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE)?”, Canal del Congreso. Noticias. 01 de Julio de 2018. México. Disponible en: https://www.canaldelcongreso.gob.mx/noticias/11121/Qu_son_los_Organismos_Pblics_Locales_Electorales_%28OPLE%29%3F#:~:text=Funciones%20de%20los%20OPLE&text=%2DGarantizar%20los%20derechos%20y%20el,y%20producir%20los%20materiales%20electorales.
Carpizo, Jorge (2002) El presidencialismo mexicano. Siglo XXI. México.
CNDH (s/f) Promulgación de la primera Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos. CNDH, México. Disponible en: https://www.cndh.org.mx/noticia/promulgacion-de-la-primera-constitucion-federal-de-los-estados-unidos-mexicanos
LGIPE (2020) Ley general de instituciones y procedimientos electorales. Última reforma 13/04/20.
Santiago Castillo, Javier (2018) “Los organismos públicos locales ante el nuevo modelo de organización electoral en México”. Revista Mexicana de Estudios Electorales. Somee, Volumen 2, número 19, (enero–junio): 59–82. Disponible en: https://somee.org.mx/rmestudioselectorales/index.php/RMEstudiosElectorales/article/view/225/pdf
TEPJF (s/) Reforma constitucional en materia política-electoral 2014, TEPJF – CCJE. México. Disponible en: https://www.te.gob.mx/consultareforma2014/node/2898
Urteaga, Eguzki (2013) “La teoría del capital social de Robert Putnam: Originalidad y carencias”, Reflexión Política, vol. 15, núm. 29, junio, 2013, pp. 44-60 Universidad Autónoma de Bucaramanga. Bucaramanga, Colombia. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/110/11028415005.pdf
Vázquez Mata, Marisonia (2015) “Apuntes para el fortalecimiento de los organismos públicos locales electorales en el contexto de la reforma constitucional de 2014”. Justicia Electoral, Núm. 15, ISSN 0188-7998, Cuarta Época, Vol. 1, enero-junio 2015. Pp. 281-307. Disponible en: https://tecnologias-educativas.te.gob.mx/RevistaElectoral/content/pdf/a-2015-04-015-281.pdf
Weber, Max (1919) “La política como vocación”. El Político y el científico. Disponible en: http://www.hacer.org/pdf/WEBER.pdf