Sí me gustó El Guasón / Joker 2

“Háblame, no quiero cantar más”

No acostumbro a escribir sobre estos temas, aunque esta vez creo que se justifica. Todo empezó con una primera película que fue aclamada por tirios y troyanos (fans, crítica y público en general), cuando viene la segunda entrega con expectativas altas hubo también un convencimiento unánime, pero ahora en contra: El Guasón 2 era un musical aburrido.

Total, que la vi …y me gustó. ¿Por qué? La película aborda el tema de la modernidad líquida (Zygmunt Bauman); esto es, nuestra libertad (John Stuart Mill) va perdiendo su espacio frente a los medios de comunicación masiva, todo va en una corriente implacable en donde los cambios son rápidos y constantes; en este río de uniformidades existe una lucha de la mayoría por hacerse visible y alcanzar el reconocimiento social.

Lo anterior, tiene su ambiente en el consumismo en donde no se compra lo necesario sino lo que tenga mayor impacto a los ojos de la sociedad-red, lo cual implica necesariamente decirle a los demás (en las redes sociales principalmente) qué comemos, a dónde viajamos, cómo vestimos, etc. Ansiando que como producto ser comprado con una oferta de trabajo, una amistad prometedora, un like para nuestro contenido y mejor si se comparte.

La película trata de una persona como tantas llamada Arthur Fleck que lucha por la aceptación social; pero tiene condiciones socioeconómicas, médicas y psicológicas que lo hacen casi imposible, luego el gobierno elimina los pocos apoyos que le daba, esto lo quiebra y entonces se inventa un personaje: El Guasón, que pudo ser un meme olvidado, pero una invitación a un programa de la televisión en vivo que sólo deseaba ridiculizarlo será el escenario para crear un asesino famoso.

Así, se convierte en un estandarte de la insurrección de la mayoría que vive soñando y anhelando lo que nunca podrá tener o ser. Arthur transformado en El Guasón libera sus emociones y siendo un delincuente irónicamente logra el ansiado reconocimiento. Pero cuando está en el proceso de ser juzgado penalmente, tiene tiempo para reflexionar sobre si esa fama es la que él quiere, para este momento hasta una película (aunque no la ha visto) y libros le han hecho, su asunto se sigue en primera plana en los medios y es idolatrado por gente que hace largas filas para entrar a las audiencias del juicio.

En su internamiento en Arkham conoce a Harleen Frances Quinzel (próxima Harley Quinn) le dice estar enamorado de él, lo que le significa todo un apoyo en medio de su problema existencial hasta que se da cuenta que a ella y a todos en general el único que les interesa es El Guasón, no Arthur Fleck.

En el proceso del juicio decide ir por el camino fácil, se identifica con el personaje de ficción, tan es así que va disfrazado y maquillado como tal a las audiencias legales, se muestra irreverente frente al juez y el jurado, llega al grado de despedir a su abogada y defenderse el mismo; lo que en términos jurídicos es un desastre, le permite ser consistente con su alter ego.

Los musicales sólo suceden en su mente y le permiten coherencia en su reciente amor. No se enamora de ella sino de él cuando está con ella y es que es una forma de materializar sus anhelos. Cada canción tiene un contenido y el baile lo lleva a lo sublime en un cielo que está ambientado para la ocasión. Todo es maravilloso, pero es mentira.

Arthur no puede con la disociación, por lo cual toma ahora el camino difícil de reconocer en su última audiencia que El Guasón no existe, que es una fantasía, que ansía no haber cometido crímenes, desea lo que todo ser humano: ser reconocido. Pero de por medio hay una sociedad consumista que mira a las personas como productos y sus características definen su valor, lamentablemente Arthur no tiene ninguna valía para la sociedad-red.

Un hecho increíble le permite una oportunidad de escapar de la justicia y la verdad, se da cuenta de que el mundo tiene enormes recompensas para El Guasón, pero todo tiene un precio y él no desea pagarlo. Se porta valiente y ante el reclamo de Harley Quinn (ahora se viste y se maquilla como tal) por romper su mundo alterno, le dice: háblame, no quiero cantar más. Arthur está exhausto quiere tomar la decisión correcta, pero ya no tiene salida, es abandonado por su amante y regresa deshecho a su lugar de custodia. Regresa para ser menos que uno más. Al final, se muestra la frustración de uno de los que lo idolatraban. Fin.

La película muestra hasta donde se desea el reconocimiento social y el precio que se está dispuesto a pagar ante la sociedad-red. Se desea ser famoso, aunque no se sepa para qué, querer bienes que los que los tienen apenas usan, la lucha es agotadora como la de Arthur para distinguir entre la realidad y la fantasía, se requiere arrojo para decidir a favor de la libertad frente a una sociedad- red que paradójicamente pide todo y da nada a cambio.

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